Este verano, durante los campamentos, la comunicación entre hijos y padres no se realizara telefónicamente pero a través de otros medios (galería de fotos, videos, entradas en el blog para las noticias mas importantes).

Esta decisión ha sido tomada desde nuestra larga experiencia en la organización de campamentos y nuestro trabajo diario durante todo el año en el mundo de la educación.

En los campamentos de verano, todos los expertos* dicen, no hablar con sus hijos (y ellos no hablar con sus padres) no es algo malo, todo lo contrario. Campamento de verano y nostalgia puede ser términos que van unidos pero permite a ambas partes, sacar provecho  de una experiencia increíble.

Campamento de verano y nostalgia

Hemos visto a participantes felices, disfrutando de su estancia, haciendo amigos y de repente se desmoronan al oír la voz de su madre al teléfono. Hemos visto a jóvenes que, después de 3 días de nostalgia, empiezan a disfrutar realmente del campamento y son arrastrados otra vez a la nostalgia por una llamada de sus padres.

Un hecho simple de la vida es que todos sentimos alguna vez nostalgia. La nostalgia es algo muy común durante el aprendizaje y crecimiento y durante los campamentos de verano los participantes se dan cuenta de que tienen la capacidad de vencer la nostalgia. Las llamadas padres – hijos rompen este proceso.

Es difícil para algunos participantes, especialmente si es su primera vez fuera de casa, pero eso no significa que como padre/madre debes hablar inmediatamente.

Cuando el padre/madre tiene esa tentación de querer hablar con su hijo/a debe pensar en:

He pedido información de varios campamentos, he visto los programas que ofrecen, sus políticas, he elegido uno, he leído el manual del campamento, he visitado el campamento, he hablado con los coordinadores y he decidido confiar a mi hijo/a la organización y el equipo de ese campamento. Esta es la decisión más importante. ¿Entonces por qué he enviado a mi hijo/a a este campamento si no confío al 100% en él el cuidado de mi hijo/a? Debo mostrar a mi hijo/a que confío plenamente en el campamento elegido, y en los profesionales para su cuidado.

Un buen campamento estará en constante comunicación con nosotros los padres si realmente mi hijo/a está teniendo problemas. Se harán preguntas para encontrar la mejor manera de cuidar a mi hijo/a. El campamento me mantendrá informado de todo lo que necesito saber.

He elegido un campamento que tiene un blog y una galería de fotos / videos. Esto me proporciona una gran tranquilidad. Una foto dice más que mil palabras.

¿Cómo puede mi niño disfrutar del campamento cuando yo su madre le pregunto por teléfono si me echa en falta? (o preguntas similares). No tengo que preocuparme, respiro hondo y pienso: “Mi hijo/a no vuelve a casa, quiso ir al campamento y eso es lo que va a hacer. Quería ir al campamento. Le recogeremos al final del campamento. Le quiero. Creo que lo pasará muy bien en el campamento”.

A veces, en una llamada de teléfono un hijo/a puede contar lo mal que lo está pasando (puede llevar muchos malentendidos). Dirá que el campamento lo está matando de hambre, que no tiene amigos, que está muy enfermo y nadie está con él. Es normal, un niño/a dirá cualquier cosa para volver a casa y dar pena.

En definitiva, los campamentos son una gran oportunidad para los jóvenes. Pero los padres deben darles el espacio para poder crecer, darle la libertad de encontrarse a sí mismos, hacer nuevos amigos, descubrir su personalidad, encontrar su fuerza, su coraje, la confianza en sí mismos y su autoestima.

* VV 2017

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